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lunes, 28 de abril de 2008

A vueltas con Dragon Ball

Hace ya unos cuantos meses que la película de acción real basada en el anime de Dragon Ball dejó de ser un rumor para convertirse en una realidad. Desde entonces no dejan de llegar fotos del rodaje y aumentan las conjeturas sobre las barrabasadas que se están cometiendo al adaptar el guión. Por citar sólo un par de cosas, Goku va al instituto y su mejor amigo no es Krilin, es un friki llamado Teto (con el juego que da ese nombre por esta tierra). Yo cada vez estoy más convencido de que allí en yanquilandia a veces utilizan monos en lugar de guionistas, porque si no, no me lo explico. La primera imagen oficial de la película no podía resultar más deprimente, eso sin olvidar algunos decorados y extras que me recuerdan más a un capítulo de los Power Rangers que a la serie propiamente dicha. En definitiva, creo que será un despropósito a gran escala. Los fans de la serie tendríamos que recoger firmas para que no se haga (de esta forma) o simplemente sabotear el rodaje. Toriyama no debería permitir esto, no sé si podrá dormir tranquilo cuando vea que un engendro semejante lleva el nombre de su obra más popular…


Esta es la primera imagen oficial de la película. Parece una mezcla entre Scary Movie y High School Musical. ¿Podría ser peor? Creo que no.



Me imagino que estos tipos son los secuaces de Picolo. A mi me recuerdan una barbaridad a los “masillas”, los malos insustanciales y aporreables de los Power Rangers…


¿Se supone que éste es el maestro Muten Roshi? ¿Dónde están el bastón, las barbas, las gafas de sol y el caparazón de tortuga? Tiene pinta de ser un anciano sabio y respetable, nada que ver con el viejo verde y cachondo de la serie original.



Y cómo no, aquí tenemos a Son Goku maquinero vestido con su chándal para ir a comprar al carrefour.

Para no dejar el tema de Dragon Ball, aquí enlazo con el último videojuego que saldrá en breve para las plataformas de tercera generación: Dragon Ball Burst Limit. Al igual que sus antecesores, no será un juego de lucha al uso. Su principal atractivo está en ofrecer muchos personajes (aunque los movimientos y su ejecución sean muy parecidos) y unos ataques especiales totalmente fieles a la serie. También se hace evidente un cell-shading aún más apurado, acorde con la potencia de las nuevas máquinas. No sé si será el juego de Dragon Ball definitivo, pero eso es cosa de ir a probarlo a la Fnac en cuanto llegue ;)


Por último, aquí dejo una foto de mi camiseta tuneada artesanalmente para parecer un discípulo del maestro tortuga. Una lástima que tras tres lavados, la pintura se está agrietando mucho ya... Fue bonito mientras duró :'(

jueves, 10 de enero de 2008

Devil May Cry anime - una de cal...



Flaco, flaquísimo favor el que este anime hace a la franquicia de Devil May Cry. Se trata de una serie de tan sólo 12 capítulos, pero parece mucho más larga por lo tedioso que se hace ver cada uno de ellos. El universo de Devil May Cry tienen como protagonista a Dante, un cazador de demonios hijo de una humana y de un poderoso diablo. Sus juegos se caracterizan por tener una acción frenética: un beat´em up de los que hacen sudar, con hordas de enemigos y jefes finales durísimos. Un machacabotones con estilo y de la vieja escuela, se podría decir. Balazos, mandobles, muchos demonios y litros de hemoglobina. ¿Acaso era tan difícil? Con esos ingredientes, se podría haber hecho una buena serie, sin pretensiones filosóficas ni con una trama argumental compleja, pero por lo menos fiel a la acción y al ritmo del juego original.

Sin embargo, la serie dista mucho de todo esto. Hay demonios, sí, pero son demasiado escasos. Los combates, salvo contadas excepciones, son de lo más deslucido que pueda verse. En la mayoría de las ocasiones los monstruos no aparecen hasta el final, y el 90% del capítulo se desarrolla de forma lenta y aburrida, con una historia insulsa e infantil que le quita todo el encanto a la caza del demonio. Dante le sigue la pista y justo al final del capítulo se lo carga (generalmente de un solo golpe)… ¡pero si ni al final de la serie hay rivales dignos, hombre ya!

La trama gira en torno a un señor de los demonios, Abigaël, que va a ser resucitado después de no sé cuántos años atrapado en otra dimensión. Pero en realidad no se comprende casi nada de esto hasta que no llegan los últimos capítulos, puesto que todas las misiones anteriores son, sobre todo, inconexas. Se trata de una serie completamente prescindible, al margen de la historia bien trabada que ofrecen los videojuegos. No se habla en ningún momento de Mundus, el rey de los demonios, ni del caballero Sparda ni de Vergil -padre y hermano de Dante, respectivamente.


Aunque la estética de la serie me parece adecuada, sobre todo en el diseño de Dante y de otros personajes principales, la animación es generalmente pésima. Predominan las imágenes estáticas y los cuerpos de casi todos los personajes secundarios parecen hechos a molde (hay un modelo de figura masculina, y uno o dos modelos femeninos, con tetas L y XL). Sólo en algunos momentos puntuales, como cuando Dante desenfunda las pistolas o blande la espada, se aprecia un nivel de animación digno que tendría que mantener la serie más a menudo.

Por otro lado están las chicas que también cazan demonios. Está la rubia potente con pantalones de cuero ajustados, y la que va de colegiala mala potente ¿he recalcado lo de que están potentes? Dante está en medio de las dos, una fue su pareja y la otra intenta flirtear con él. Es la situación perfecta para propiciar momentos erótico-festivos. Pues ni eso se han olido los guionistas. La mayoría de sus conversaciones se resuelven de esta forma: “Oh, Dante, qué vago eres” le dicen ellas cuando se pasan por su agencia. Él suele responder “Tengo muchas deudas” o “Qué difíciles y cuánto gastan las mujeres”. Estos clichés no estarían mal si se intercalaran entre diálogos con más “chicha”.

La cosa empieza a oler raro desde el primer capítulo. A ver, Dante, te encargan que vigiles a una niña a la que persiguen unos malosos. Aceptas el trato a regañadientes, no es tu estilo, lo comprendo. Bien, la proteges de dos o tres demonios, te los cargas a balazos casi sin pestañear. La niña, a pesar de parecer una malcriada, tiene agallas, pues ni se inmuta y sigue dándote la lata con su cantinela. Pero de camino a no sé qué sitio, tenéis que parar en una pensión. ¿Te duermes y la dejas sin vigilancia? La niña se va alegremente a buscar a su madre, y luego la salvas de otra panda de demonios, a balazos otra vez, un segundo antes de que se la coman. Pero bueno, el balance del primer capítulo, con todas sus incongruencias, no está tan mal, porque dices: bien, ha habido demonios, tiros y sangre, esto es lo que esperabas ¿no? Y en el próximo habrá más de esta acción desenfrenada y sin sentido… Pues poco más te vas a llevar.

En resumen, un despropósito a todos los niveles. Sólo un fan recalcitrante podría encontrarle algún encanto. Yo estuve a punto de flagelarme después de ver el último capítulo.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Samurai Champloo


Este anime mezcla, sin ningún tipo de reparo, épocas y lugares muy distintos. Por un lado está el Japón del período Edo (1603-1867) y por otro la cultura hip hop actual y globalizada. Al contrario de lo que en principio pudiera parecer, estos dos mundos casan muy bien: en ambos predomina la filosofía de la supervivencia del más fuerte. De esta forma nos encontramos ante el comienzo de la era moderna de Japón salpicada de rap, break-dance, grafittis, bandas, tatuajes, etc. Para que una idea tan extraña pueda cristalizar bien se recurre constantemente al humor. La serie deja bien claro desde el primer capítulo (con una voz en off que se dirige al espectador) que no se trata de un retrato histórico (aunque existan numerosas referencias reales de la época). A partir de aquí se permite todas las licencias posibles: saltos en el tiempo, reflexiones que poco tienen que ver con la trama, diálogos con el público... Muchos capítulos son un divertimento en sí mismos; no sólo no aportan nada a la historia principal sino que además podrían excluirse, colocarse antes o después y no afectarían al desarrollo de la serie (pero eso es algo que no debe tomarse como negativo dentro de la tónica general de este anime).

La historia gira en torno a tres protagonistas que de forma totalmente accidental unen sus caminos en el primer capítulo.
Mugen el vagabundo es un feroz guerrero. Sólo confía en su propia fuerza, y lo que está buscando siempre son rivales que supongan para él un gran reto. Anteriormente fue un pirata. Es egoísta y malintencionado, pero a lo largo de la serie desarrolla afecto y respeto por sus compañeros de viaje, aunque es algo que no manifieste nunca. Posee un estilo de lucha propio y espectacular que parece break-dance. Jin el samurai errante encajaría de forma más natural dentro de la época de la serie (salvo por sus modernas gafas de diseño). Es un samurai con el espíritu noble y tiene sus propios principios, algo que le obliga a mantenerse al margen de una sociedad corrupta por el poder. Su mirada es fría y distante, casi siempre permanece taciturno y callado, pocas veces expresa sus propios sentimientos. Su estilo de lucha proviene de un dojo, y es diametralmente opuesto al de Mugen. El pasado de Jin también aparece manchado por haber matado a su maestro. Por culpa de este hecho muchos de sus antiguos compañeros le persiguen. Finalmente está Fuu, una adolescente que encarna el papel de chica dulce y algo caprichosa. Esta les sacará las castañas del fuego a sus compañeros en el primer capítulo. Su presencia siempre aporta una nota más de color, y son ella y su búsqueda (la búsqueda del samurai que huele como los girasoles) lo que mantiene unido a este peculiar trío, evitando que Mugen y Jin luchen entre ellos.
Tanto estos personajes como algunos secundarios (atención al detective “La sierra” Manzo, basado en una popular serie de televisión policíaca japonesa) son realmente genuinos, rompiendo con muchos de los esquemas de los clásicos héroes nipones.

Los combates son visualmente impactantes y derrochan imaginación y fuerza en cada movimiento. Aunque no son tan abundantes como en un principio se podría esperar, cuando aparecen son lo bastante espectaculares como para suplir su ausencia en otros capítulos.

La música de la serie es otra grata sorpresa. Alterna temas hip-hoperos, como el de la cabecera, con ritmos electrónicos, algunos de ellos con cierto toque chill out. Cada canción consigue encajar a la perfección con la escena que se está desarrollando.

En definitiva, una serie muy recomendable. Los personajes son geniales y únicos, ambientados en una época anacrónica. Las intermitentes introspecciones que se realizan al margen de la trama principal permiten conocer señas de identidad sobre temas como la política, la religión, la moral o el sexo en Japón a través de los tiempos. Por eso, y aunque siempre predomine un tono de broma, no hay que despreciar las lecciones de historia que esconde Samurai Champloo (aunque para comprenderlas en profundidad hay que documentarse un poco después).