lunes, 10 de diciembre de 2007

Samurai Champloo


Este anime mezcla, sin ningún tipo de reparo, épocas y lugares muy distintos. Por un lado está el Japón del período Edo (1603-1867) y por otro la cultura hip hop actual y globalizada. Al contrario de lo que en principio pudiera parecer, estos dos mundos casan muy bien: en ambos predomina la filosofía de la supervivencia del más fuerte. De esta forma nos encontramos ante el comienzo de la era moderna de Japón salpicada de rap, break-dance, grafittis, bandas, tatuajes, etc. Para que una idea tan extraña pueda cristalizar bien se recurre constantemente al humor. La serie deja bien claro desde el primer capítulo (con una voz en off que se dirige al espectador) que no se trata de un retrato histórico (aunque existan numerosas referencias reales de la época). A partir de aquí se permite todas las licencias posibles: saltos en el tiempo, reflexiones que poco tienen que ver con la trama, diálogos con el público... Muchos capítulos son un divertimento en sí mismos; no sólo no aportan nada a la historia principal sino que además podrían excluirse, colocarse antes o después y no afectarían al desarrollo de la serie (pero eso es algo que no debe tomarse como negativo dentro de la tónica general de este anime).

La historia gira en torno a tres protagonistas que de forma totalmente accidental unen sus caminos en el primer capítulo.
Mugen el vagabundo es un feroz guerrero. Sólo confía en su propia fuerza, y lo que está buscando siempre son rivales que supongan para él un gran reto. Anteriormente fue un pirata. Es egoísta y malintencionado, pero a lo largo de la serie desarrolla afecto y respeto por sus compañeros de viaje, aunque es algo que no manifieste nunca. Posee un estilo de lucha propio y espectacular que parece break-dance. Jin el samurai errante encajaría de forma más natural dentro de la época de la serie (salvo por sus modernas gafas de diseño). Es un samurai con el espíritu noble y tiene sus propios principios, algo que le obliga a mantenerse al margen de una sociedad corrupta por el poder. Su mirada es fría y distante, casi siempre permanece taciturno y callado, pocas veces expresa sus propios sentimientos. Su estilo de lucha proviene de un dojo, y es diametralmente opuesto al de Mugen. El pasado de Jin también aparece manchado por haber matado a su maestro. Por culpa de este hecho muchos de sus antiguos compañeros le persiguen. Finalmente está Fuu, una adolescente que encarna el papel de chica dulce y algo caprichosa. Esta les sacará las castañas del fuego a sus compañeros en el primer capítulo. Su presencia siempre aporta una nota más de color, y son ella y su búsqueda (la búsqueda del samurai que huele como los girasoles) lo que mantiene unido a este peculiar trío, evitando que Mugen y Jin luchen entre ellos.
Tanto estos personajes como algunos secundarios (atención al detective “La sierra” Manzo, basado en una popular serie de televisión policíaca japonesa) son realmente genuinos, rompiendo con muchos de los esquemas de los clásicos héroes nipones.

Los combates son visualmente impactantes y derrochan imaginación y fuerza en cada movimiento. Aunque no son tan abundantes como en un principio se podría esperar, cuando aparecen son lo bastante espectaculares como para suplir su ausencia en otros capítulos.

La música de la serie es otra grata sorpresa. Alterna temas hip-hoperos, como el de la cabecera, con ritmos electrónicos, algunos de ellos con cierto toque chill out. Cada canción consigue encajar a la perfección con la escena que se está desarrollando.

En definitiva, una serie muy recomendable. Los personajes son geniales y únicos, ambientados en una época anacrónica. Las intermitentes introspecciones que se realizan al margen de la trama principal permiten conocer señas de identidad sobre temas como la política, la religión, la moral o el sexo en Japón a través de los tiempos. Por eso, y aunque siempre predomine un tono de broma, no hay que despreciar las lecciones de historia que esconde Samurai Champloo (aunque para comprenderlas en profundidad hay que documentarse un poco después).

1 comentario:

Dani dijo...

Ricardo, sé que probablemente no leas esto nunca, pero por si acaso: 2 - 0 jeje