
La semana pasada Rick y yo fuimos a ver Malditos Bastardos al cine. La única sesión a la que nos daba tiempo llegar era a la de los cines Avenida y, aunque fuera una casualidad, no podemos estar más contentos de haber visto esta película en versión original subtitulada.
En el film se habla francés, inglés, alemán e italiano. La alternancia de estos idiomas tiene un gran peso en el argumento y además sirve para protagonizar algunos de los momentos más divertidos de la película. Realmente tengo curiosidad por ver cómo han solventado este “problema” en la versión doblada al castellano.
Malditos Bastardos es, en palabras de mi amigo Klein Brotherhouse, una “stravaganza sublime” de Tarantino. No puede tomarse como una película bélica, ni mucho menos como una película histórica a pesar de situarse en un contexto histórico real. Tiene el sello único e inconfundible de Quentin, y como tal debe ser reconocida.
La película dura aproximadamente dos horas, pero en ningún momento se hace pesada. Los diálogos, largos y extremadamente cuidados, junto con las situaciones inverosímiles e hilarantes consiguen mantener una tensión contenida (increíble la escena de la cantina). Los personajes originales y carismáticos que protagonizan el film se encargan de hacer el resto. Aquí algunos de los principales:
Brad Pitt interpreta al lugarteniente Aldo Raine, un personaje frío, resolutivo e incapaz de sentir miedo. Su descarada actitud de americano prepotente consigue levantar más de una sonrisa en las situaciones crudas y violentas en las que se ve envuelto.
Christoph Waltz interpreta el coronel Hans Landa de las SS, un detective nazi encargado de buscar judíos en la Francia ocupada. Consigue crear uno de los hijos de puta más grandes de la historia del cine, un lobo con piel de cordero que usa palabras amables y corteses cargadas de veneno.
Mélanie Laurent encarna a Shosanna Dreyfuss, una superviviente judía que buscará la venganza que se merece. Una interpretación cargada de fuerza, belleza y determinación.
(Gracias a IMBD por la info)
El humor y la violencia explícita son la piedra angular de este film, al igual que en todo el cine de Tarantino. Hitler y Goebbles aparecen representados no sólo como unos genocidas locos, sino también como unos individuos imbéciles y patéticos. Cuando algún nazi cae en las manos del batallón de los bastardos, le espera una muerte cruenta y si con suerte consigue que le dejen vivo, se llevará una marca muy especial para que no se olvide de este encuentro.
Una película a la que hay que acercarse sin ningún prejuicio y con la predisposición de dejarse sorprender. Puede que la historia no fuera del todo como lo narra la película, pero sin duda Tarantino ha filmado el final que muchos habrían deseado para la Segunda Guerra Mundial. Dejadle desfasar, es lo que mejor se le da.
Como bonustrack, teniendo en cuenta el carácter videojueguil de este blog, dejo un trailer-parodia de la película original que me ha parecido genial: Inglorious Plummers, en el cual los bastardos son Mario, Luigi y compañía y los nazis el imperio del rey Koopa. Sólo para extremadamente freaks:
Vía del vídeo: Muerte a los humanos